Ir
Un verbo sin raíz
Ir es, después de ser, el verbo más irregular del español, y como él arrastra casi todas sus rarezas directamente del latín. Empieza por un caso extremo: si le quitas la desinencia ‑ir, no queda nada —ninguna raíz—, así que el verbo tiene que reconstruirse entero en cada tiempo.
Lo más asombroso está en su pretérito perfecto simple: fui, fuiste, fue, fuimos… no se parecen en nada a ir. Y hay más: coinciden letra por letra con los de ser. Por eso fui puede ser tanto de ir como de ser —solo el contexto lo dice—: fui al cine (ir), fui feliz (ser).
